Kakashi-Gaiden: Anime y Manga
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 (Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]

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Sir Auron
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MensajeTema: Re: (Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]   Miér Ene 11, 2012 4:34 pm

Un mes después de los hechos acaecidos en Olympus...

-Se presenta Bruce Stiglix, General Rodas, señor-dijo el Almirante Bruce cuadrándose- ¿Me ha hecho llamar?
-Como se nota que eres un recién ascendido-dijo Rodas sin levantar la mirada de su escritorio- y en respuesta a tu pregunta más que obvia: sí, te he hecho llamar.
-¿Para que me necesita?
-Quiero que convoques ante mí a Albert y a quien-quiera que sea su compañero actual ante mí-dijo Rodas soltándo su pluma y mirando por fin al joven Almirante-.
-Señor, el agente Albert se encuentra trabajando en solitario actualmente.
-¿Otra vez se ha cargado a su compañero?
-Me temo que sí señor.
-Da igual, en el fondo el solo se basta para acabar con quien sea-dijo General suspirando y recostándose sobre el respaldo de su sillón-.
-Eso es cierto, pero me temo que su naturaleza...“rebelde” retardaría el cumplimiento de los objetivos-dijo Bruce perfectamente firme- Si lo convoca para lo que yo creo debería actuar con premura para atajar la situación.
-¿Para que crees que le convoco?
-Señor, con todos mis respetos, la jubilación del Almirante Rein fue una buena manera de ocultarlo un tiempo, pero la noticia ya ha llegado a la calle.
-¿Qué sugieres pues?-dijo Rodas complacido con la respuesta-.
-He revisado el expediente del agente Albert y lo he cotejado con la lista de agentes libres propuestos para promoción en busca de un compañero idóneo para él.
-Entiendo, ¿Alguna recomendación?
-Le recomiendo a Penélope Lockhart. Su hoja de servicios es algo más que impresionante. Superó todas las marcas físicas de los demás que solicitaron el cargo con creces si no que además consiguió una puntuación récord en la prueba de puntería, la máxima histórica. Su especialidad es la ballesta aunque también se defiende con armas de fuego largas con una eficacia asombrosa.
-Buena pieza la Srta. Lockhart-dijo Rodas asombrado-.
-Aunque parezca mentira eso no es todo. En los test psicotécnicos obtuvo un 99% de aciertos.
-¿Y cómo es que esa maravilla de agente no es ya miembro de la S.A?
-En los test psicológicos dio muestras de una psicopatía leve. Es incapaz de sentir la más mínima empatía y carece totalmente de piedad, eso sí, no es violenta ni inestable.
-¿Algo más sobre Lockhart?-dijo Rodas interesado-.
-De hecho sí...-dijo Bruce sonrojándose levemente-su aspecto físico es...muy agradable, por así decirlo. Dada la personalidad del agente Albert eso podría impedir que se deshiciera de ella como compañera.
-Interesante-rió Rodas- Hágalos llamar a ambos.
-Sí General Rodas, señor.
-Ahora comprendo por que te propusieron para ocupar el puesto de Rein , Stiglix. Sigue así y te auguro un buen futuro en la marina.
-Gracias General Rodas, señor.
* * *

Una media melena rubia dejaba caer sus amplios rizos sobre los hombros de Penélope. Su torso lo cubría una camiseta de tirantes azul con un broche con el emblema de la marina en el tirante izquierdo. Sobre la camiseta llevaba una chaqueta corta blanca inmaculada que llevaba remangada hasta el codo. Sus estilizadas piernas estaban cubiertas por unos ajustados pantalones negros sobre los cuales había una falda de volantes a juego con la camiseta que dejaba al descubierto su pierna derecha. En sus pies unos tacones de aguja, no demasiado altos, de color negro con detalles blancos en los bordes. En su espalda llevaba una funda con una ballesta muy modificada para hacerla más letal. El cuerpo de la ballesta parecía el de un rifle y la cruz se desplegaba tensando la cuerda al pulsar un botón. Bajo el cuerpo del arma había un mecanismo de corredera que permitía disparar las flechas en rápida sucesión. En el cargador de la ballesta admitía cinco flechas, las cuales eran largas y de punta dentada para aumentar el daño. Montada sobre la ballesta había una mira con varias lentes para poder elegir el aumento. Su equipo de combate lo completaba una sombrilla un tanto especial. Una vez abierta el asta se podía separar del resto creando así una especie de pica y un escudo grande y redondo, perfecto para para balas. La mujer era despiadada y fría como el acero, en sus ojos azules, casi de plata, se podía ver que estaba calculando maneras de matarte. Era muy atractiva y lo sabía, siendo su propio cuerpo un arma más de su arsenal, pues usaba su belleza para seducir a los piratas para llevarlos a su terreno.

-Piratas...-chistó la cruel mujer retorciendo la pica en el pecho de su víctima- malditos parias...
-Hija de...
-¡Cállate de una vez!-dijo Penélope sacando la pica del pecho del pirata y volviendola a clavar sobre el corazón esta vez- No soporto a los charlatanes...

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MensajeTema: Re: (Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]   Miér Ene 18, 2012 3:25 pm

El Sol se encontraba ya en lo más alto cuando despertó. No quiso despojarse de las mantas aun; quería disfrutar de su cama un rato más. A través de la persiana se filtraba la luz del día y el ruido del gentío; no le molestaban en absoluto.

Pasada una media hora decidió levantarse. Tenía la costumbre de pasar gran parte de la mañana metido en la cama, dejando pasar el tiempo y esperando a que el sueño abandonase su cuerpo.
Tras empaparse la cara varias veces y peinarse delicadamente, paró, todavía en ropa interior, frente al armario abierto de par en par. Observó las camisas que colgaban en las perchas. Todas ellas presentaban vivos colores y alegres estampados monocromos de grandes flores tropicales. Optó por el conjunto celeste-blanco: motivos florales blancos sobre fondo celeste. Nunca usaba camiseta interior ni nada parecido. Siempre vestía las camisas sin abrochar, dejando el torso al descubierto.
Los pantalones no suponían ningún problema; todos eran negros, exceptuando algunos marrones. Se decantó por unos de pinza del primer color, con la raya en las perneras y de corte clásico. Siempre usaba el mismo cinturón ya que solo contaba con uno en su armario, de cuero negro y hebilla dorada.
Dio la rutinaria actividad por finalizada al calzarse los mocasines de piel.

Se contempló en el espejo. Un hombre robusto, entre 30 y 35 años, le devolvía la mirada. Pelo corto, negro, repeinado hacia atrás y con ligeros reflejos esmeraldas. Poseía unas facciones muy marcadas y varoniles. La camisa cubría un cuerpo trabajado y bronceado, con algunos vestigios de combates pasados. Los músculos se marcaban con facilidad sin necesidad de hacer fuerza.
Reparó en la cicatriz que cruzaba su mejilla izquierda. Pasó un dedo suavemente por ella y notó su tacto. Sus pensamientos se perdieron en recuerdos durante unos minutos.

Percatándose de que llevaba el tiempo muy justo prescindió del desayuno. Cogió las gafas de sol que siempre le acompañaban, el paquete de tabaco que compro el día anterior, una caja de cerillas por la mitad, la cartera con toda la identificación y las llaves de la casa de alquiler. Se echó unas gotas de colonia y colgó de su cuello el collar con la insignia de La Marina. Todo estaba en su sitio; ya estaba listo para acudir a la cita con el Almirante General.

El sol del mediodía calentaba el ambiente y sofocaba al hombre, que caminaba indiferente al resto de personas, con las manos en los bolsillos. Tras los oscuros cristales de sus gafas observaba el panorama. De vez en cuando su vista se posaba en el trasero de una chica o en las curvas de otra. Era propio de él perder la cabeza por el sexo opuesto. Se consideraba un Don Juan y todo un caballero con las damas; lástima que ellas no lo vieran así. Para las mujeres que lo conocían no tenia nada de encanto. Lo veían como un cruel y despiadado asesino; peligroso e impredecible. Era verdad que se dedicaba a matar por dinero, pero no por eso iba a ser descortés con las jovencitas.
Llegó finalmente a las puertas del enorme edificio habilitado para los altos cargos de La Marina: la base central del ejército.

La construcción era antigua. Llevaba muchísimos años en pie y mostraba un deterioro muy marcado por la erosión y el paso del tiempo; aun así, no daba indicios de que fuese a venirse abajo. Subió los aledaños de la entrada y cruzo el enorme umbral de la portada, flanqueado por varios guardas que estaban de turno.
El hall principal era enorme y estaba decorado con recelo: alfombras, lámparas de araña, cortinas de seda, cuadros conmemorativos… Al fondo de la habitación se encontraba el mostrador de información y los pasillos que conducían a las distintas dependencias. Una joven secretaria, con un cuerpo aun adolescente, archivaba informes en una carpeta.
-Buenos días, Lima. Estas mas hermosa cada día.-le dijo el hombre apoyándose en la tabla.
-¡Vete al infierno, Toni! El general esta molesto por tu tardanza. Espero que tengas una buena escusa para justificar tu retraso.- La chica accionó el interruptor de un interfono.- General, Toni Albert ha llegado.
-Que se presente en mi despacho inmediatamente.- Contestó el aparato. Era bien sabido por todos que La Marina no escatimaba en gastos en lo referente a alta tecnología, por lo que contaba con las maquinas de comunicación y armamento mas modernos.
-Parece molesto…
-¡Claro que lo está, imbécil! ¡Llegas más de media hora tarde!
-Creo que es la media hora de más que me he pasado en la cama…
-Eres incorregible. Tienes suerte de que seas útil, sino, estarías buscando tu comida en un cubo de basura.
-Que cosas me dices, Lima. Sabes perfectamente que me las apañaría sin problemas.- Dijo mientras encendía un cigarrillo.
La chica lo miró con el ceño fruncido y continuó con su trabajo. Albert se encaminó al despacho de su superior dejando tras de si un rastro de humo y olor a tabaco.

Grandes estanterías llenas de libros, decretos e informes tapizaban las oscuras paredes carmesíes del despacho de Rodas. Sentado en su sillón, tras su mesa repleta de hojas, plumas, y tinteros, formaba grandes nubes de humo con cada bocanada que daba a su puro.
Albert entreabrió la puerta asomando medio cuerpo.
-Adelante.- Ordenó el general.
-Lamento la tardanza, Rodas. Anoche estuve bebiendo hasta tarde.
-Estoy acostumbrado a tu puntualidad.
Delante de la enorme mesa del almirante había dos sillones. Uno de ellos estaba ocupado por una chica rubia. Toni se sentó en el asiento contiguo sin prestar atención a la desconocida. El hombre seguía fumando de su cigarrillo y no se quitó las gafas de sol.
-Bueno ¿A quien ahí que liquidar?- preguntó recostándose en la butaca y cruzando las piernas.
-Antes de eso me gustaría saber que ha pasado con tu compañero.- Rodas entrecruzó sus dedos y observó al hombre que estaba “sentado” delante suya.
-Era un estorbo. Espero que esta vez comprendas que puedo valerme por mi mismo. No necesito ningún tipo de ayuda; trabajo mejor solo.
-Eso no lo dudo. Pero no puedo confiar en ti. Eres demasiado imprudente e impulsivo.
Toni no dijo nada al respecto. La chica observaba atenta la conversación.
-Tengo un encargo para ti. Pero muy a tu pesar vas a tener que contar con una compañera para llevarlo a cabo.- Continuó Rodas.- Te presento a Penélope Lockhart. Ella será tu nueva aliada.
Sin cambiar su postura, Albert giró la cabeza hacia ella.
-He oído hablar de ti, Toni Albert. Encantada de trabajar contigo.- Dijo la chica mostrando una gran educación.
Toni seguía observándola tras los cristales de las gafas de sol. El hombre no perdió detalle de ninguna parte del cuerpo de la mujer.
-¡Está bien!- dijo éste volviendo el rostro al general de nuevo.
-De acuerdo. Realizadas las presentaciones, os explicaré vuestra tarea.

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MensajeTema: Re: (Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]   Miér Ene 25, 2012 4:44 pm

El General Rodas hizo una seña y su asistente se acercó y le dio sendos informes a los agentes. En el informe se detallaba lo ocurrido en Olympus ilustrado con retratos de los principales implicados con una breve reseña biográfica y un resumen de sus actos criminales. Penélope leyó el informe detenidamente memorizando las caras y los datos de los sujetos en cuestión. La mujer observó de soslayo que su nuevo compañero miraba por encima las páginas del informe sin prestar demasiada atención.

-¿Y si me lo resumes, Rodas?-dijo Albert tirando el informe sobra el escritorio del General-.
-Aunque eso es una falta de respeto al General te lo resumiré yo dada la situación-dijo Penélope en un alarde de sobrebia-.
-Gracias, Srta. Lockhart-dijo Rodas-.
-Básicamente tenemos que dar caza a Cuervo Jackson y su banda y a Lucky Lussy y la suya antes de que se puedan convertir en leyendas e inspiración para los demás piratas. Si no les damos muerte, demostrando el poderío de la marina, podrían ser los precursores de la renovación de la piratería y mandarían al traste toda la obra de la marina durante las ultimas décadas.
-Parece que no solo el envoltorio es bueno-dijo Albert mirando a Penélope sobre las gafas de sol-.
-Ahora ya sabéis lo que debéis hacer-dijo el General Rodas ignorando a Albert- coged todo lo que necesiteis y partid hoy mismo a la caza de esos maleantes y a todos los relacionados con ellos.
-¿A todos?-preguntó Albert sonriendo-.
-No, a absolutamente todos no Albert-dijo Rodas con un suspiro-.
-¿Se refieren a Gold Jackson?-preguntó Penélope-.
-Exactamente-dijo Rodas asintiendo- dicho sea de paso que si se cruzan con él deben darle via libre y no meterse en su camino.
-¿Puedo hablar con franqueza señor?-preguntó Penélope-.
-Si agente Lockhart.
-De cruzarme con ese despreciable pirata no mostraré piedad con él, no mostraré la más mínima deferencia con un criminal aunque tenga una patente de corso en nombre de la marina.
-Usted verá lo que hace, pero dudo que pueda vencerle-dijo Rodas sonriendo.
-Eso ya lo veremos.

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MensajeTema: Re: (Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]   Miér Feb 01, 2012 5:48 pm

La pareja de agentes abandonaron la sala. Ya en el pasillo, Albert encendió otro cigarrillo.
-¿Sabes que esta prohibido fumar dentro de edificios oficiales?- recordó la mujer a su compañero.
-Tengo un trato especial. Esas leyes no me afectan.
-Te tienen muy consentido.
-Acabarás siendo como yo.
-Espero que no.

Cruzaron un amplio umbral, que daba paso a un enorme puerto cubierto. Varios de los barcos más importantes y valiosos de la Marina se guardaban allí. Así se aseguraban de no sufrir daños colaterales por parte de sus enemigos. El resto de embarcaciones pertenecientes a las tropas estaban fondeadas en el exterior.
Esta nave en la que se hallaban comunicaba directamente con el mar a través de unos enormes portones numerados por los que entraban y salían los navíos.
-¿Aquí es donde aseguras tu transporte?
-Ya te lo dije. Tengo un trato especial.- Y soltó una bocanada de humo.

Después de cruzar toda la estancia se detuvieron en el extremo mas alejado donde, en el agua, flotaba una balsa. Se mantenía gracias a unos flotadores neumáticos bajo la estructura de madera. Sobre ésta, dos tumbonas de mimbre acolchadas y, entre ellas, una sombrilla de esparto que las cubría por completo. Por el extremo opuesto del parasol colgaba una tela raída y pasada por el sol en la que estaba escrita, con irregulares brochazos de pintura negra, “S.A.”. Junto a la composición, mas detallada que la anterior, había dibujada una flor tropical. Para complementar la embarcación, bajo la sombrilla, entre las hamacas, descansaba un baúl sujeto por cuerdas a la base de madera.
-¿Esta es tu nave?- preguntó la chica incrédula. –Da la impresión de que vaya a ser devorada por las olas…
-Es resistente y flexible. Lleva mucho tiempo junto a mí y la prefiero antes que uno de esos mastrotes con velas.
-¡Por favor! ¿Estas hablando en serio? ¿Cómo quieres que acabemos con esos piratas usando “esto”?
-No usaremos “esto”- dijo mientras habría unas taquillas situadas en la pared junto a ellos.
En las cabinas descansaban un rifle modificado para disparar proyectiles de hierro en forma de agujas de unos 50 centímetros de largo y 1 de ancho y, en la contigua, un enorme arpón de casi 2 metros, como los que usaban los antiguos balleneros, algo oxidado en la punta.
-¿Esto también forma parte de tu “trato especial”?- Inquirió Lockhart.
-Tranquila. Estas son las que uso cuando no estoy de servicio.

Un marine se acercó a ellos y los saludó.
-Agente Albert, sus armas están listas en la sala de equipamiento; las de la agente Lockhart también.
-Muy bien, ahora iremos a por ellas.
El soldado se alejó volviendo a realizar el saludo militar.
Después de llevar a cabo los últimos preparativos en la balsa, Toni y Penélope se dirigieron a por su equipo.
-Ya iba siendo hora de vérmelas con Cuervo Jackson. Tanta fama y aun no se ha topado conmigo; eso no puede ser…- comentaba Albert para sí mismo.

La sala de equipamiento parecía un gran vestuario. Había montones de taquillas y enormes baúles con todo el equipo de los soldados y oficiales de la Marina. Encima de una gran mesa situada en el centro de la estancia estaban las armas para los agentes de la S.A. Para él habían preparado un rifle de mira telescópica y balas perforantes, además de una enorme alabarda que nada tenía que envidiar al arpón usado por el hombre. Para ella, un gran arco plateado y flechas de doble punta junto a un refinado estoque con detalles muy cuidados y un escudete espejado. Se habían preocupado de proporcionarles tanto armamento de corto alcance como de larga distancia. Además de esto, sobre la tabla descansaban dos uniformes. Chaqueta y pantalones blancos con el emblema de la Marina impreso en la espalda. En el pecho se detallaba la insignia de la S.A.
-Te vienen que ni pintadas- dijo Toni.
-Nunca he podido permitirme una ropa de tal calidad.
-No te acostumbres. Solo son para misiones oficiales. Las cacerías y extras corren de tu cuenta.
-Me vale.

Volvieron a la balsa ya uniformados. Albert subió y comenzó a soltar los cabos que mantenían el transporte asegurado. Lockhart embarcó con dificultad, pues la estructura vacilaba ligeramente. El hombre se acomodó en una de las hamacas y la chica lo copió.
-¿Y ahora como nos movemos?- preguntó Penélope.

El portón a sus espaldas comenzó abrirse dejando vía libre a la embarcación. Albert impulsó la balsa haciendo fuerza contra el muro del muelle con su pie. La barca comenzó a navegar suavemente hacia atrás, saliendo a mar abierto.
-¿Me estas diciendo que te dejas llevar por la corriente?- La mujer estaba impresionada.- ¿Así piensas dar caza a esos piratas?
-Sí. Si necesitas dirigir el rumbo usa una tabla que tengo guardada en el baúl como timón.- Sacó un cigarrillo, lo encendió, y se recostó en su posición.

Así es como la S.A. navegaba. Protegidos del sol por la sombrilla, solo tenían que esperar que algún barco se cruzara con ellos y comprobar que eran los personajes que buscaban. Aun no siéndolos, acabarían de la misma manera; ya se encargaría el agente de que así fuera. Nunca se sabe quien puede tener una recompensa por su cabeza…

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MensajeTema: Re: (Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]   Miér Feb 08, 2012 6:24 pm

Meses depués...

El tiempo no había pasado en vano para Cuervo y los suyos. Después de los hechos acaecidos en Olympus su fama se había disparado hasta las nubes. Tanto cazafortunas como otros piratas se lanzaron en su busca para ganar fama y riquezas. El “Gambling Crow” ya era non grato en todos los puertos civilizados y por ello debían fondear a bastante distancia y acercarse en barca. El aspecto de los aliados de Cuervo también había cambiado. Cástor se había dejado crecer la barba y Marco había añadido unas cuantas cicatrices a su colección, incluyendo una que le recorría todo el brazo derecho y aún no se había curado del todo. Seymour había renunciado, muy a su pesar, a llevar trajes para elegir un atuendo más discreto y cómodo para poder hacer frente a los nuevos retos que se le presentaban. Eso sí, a la elegancia no había renunciado. Ahora vestía unos pantalones de tela negra y unas botas de cuero. En la parte superior llevaba una camisa blanca de mangas anchas con un chaleco púrpura por encima. En su cabeza había un sombrero de ala larga adornado con una pluma a juego con el chaleco y en el ojal del mismo un pañuelo de seda en un tono algo más oscuro. Todo esto unido a su formidable Bastón-espada le daba un aspecto muy señorial para ser un pirata. Rosa había crecido levemente y se había dejado el pelo más largo. Normalmente lo llevaba recogido en una pequeña trenza adornada con un par de cascabeles. Dadas las circunstancias Cuervo le había enseñado a disparar y le había regalado ,en un alarde de originalidad, un revolver con una rosa tallada en el mango. Seymour por su parte le había dado lecciones básicas de lucha con arma corta y le había dado una daga estrecha parecida a un estilete. La niña llevaba unos pantalones de cuero marrón, un cinturón ancho del mismo material del que colgaban sus dos armas y una ancha camisa negra de manga corta. Su cuerpo ya mostraba signos de madurez y por pudor había elegido una camisa ancha para ocultar sus incipientes pechos. Cuervo había colgado el abrigo en el armario ya que navegaban por aguas más cálidas. Dado que ahora usaba muchísimo más sus armas se había visto obligado a aumentar su reserva de munición. Llevaba dos cinturones con balas de revólver cruzados en la cadera y la tira de cuero de la que colgaba su extraña espada desde su hombro hasta el lado izquierdo de su cadera estaba repleta de cartuchos para la misma. Cubriendo su torso llevaba una camisa roja remangada hasta los codos y con algunos botones desabrochados, mezclando así los pelos de su pecho y barba sobre este. Sobre esta vestía una chaqueta de lino sin mangas que le llegaba hasta las rodillas cubriendo sus armas en parte. Cástor había modificado sus pistolas de manera que el tambor podía desmotarse con facilidad para recargar con más rapidez sustituyéndolo por uno nuevo. Contaba con un tambor extra para cada pistola, haciendo así un total de 8. Los tambores extra los llevaba colgados en el interior de la chaqueta, un par a cada lado. En el hombro derecho tenía la parte propia del Vellocino de oro a modo de trono para Dante. El resto lo guardaba a buen recaudo en su camarote. En lugar de su sombrero ahora llevaba un pañuelo rojo para domar su melena rizada. Su ahora cuidadísima barba daba le daba un aspecto algo más respetable que antes. Esta estaba adornada con varias trenzas, aros de oro y plata y en su oreja izquierda lucía un pequeño aro de platino en el que colgaba una pluma miniatura labrada en obsidiana. Las riquezas no les faltaban dado al abundante botín que les proporcionaba el pillaje hacia sus agresores. Parecía que por una vez en la vida la fortuna le sonreía sin necesidad de trampas.

-No puedo creer que no lleves tu sombrero-dijo Rosa riendo-.
-Ahora Seymour lleva sombrero-dijo Cuervo señalándole- no podemos ir los dos iguales.
-¿Por qué no le obligas a quitárselo? Eso sería más propio de un capitán...y de ti.
-Yo he llevado sombrero mucho tiempo, ya le toca a él-dijo Cuervo riendo-.
-Has cambiado mucho Cuervo-dijo la niña con lo que pareció un atisbo de admiración en la mirada-.
-¿Percibo algo distinto al desprecio en tu voz?-sonrió Cuervo arqueando una ceja-.
-Puede ser...pero no te acostumbres-dijo la niña volviendo a su semblante habitual-.
-No soy el único que ha experimentado cambios-rió Cuervo para molestar a la niña-.
-Es cosa natural-se sonrojó-.
-Ya mismo seguro que empiezas a prendarte de los niñatos que nos vayamos encontrando.
-O ellos de mí-dijo la niña intentando devolversela-.
-No lo creo-dijo mirándola de arriba a abajo-.
-¡Vete a la mierda!

La niña se fue hecha una furia bajando los escalones del castillo de popa con sonoros pisotones. Seymour se la cruzó mientras subía.

-¿Qué le has dicho ya?-dijo Seymour quitándose el sombrero-.
-Nada del otro mundo, lo de siempre.
-Se va haciendo mayor-dijo Seymour compartiendo una mirada cómplice con Cuervo-.
-Aún no está preparada.
-¿Seguro que es ella la que no está preparada?
-Cómo de que el sol sale por el este.
-Esperemos que no llegue el momento en el que sea demasiado tarde.
-No llegará-rió Cuervo- soy Cuervo Jackson, el nuevo héroe de los piratas, mi nombre nunca morirá.
-Ese no es tu nombre-Seymour también podía meter el dedo en la yaga cuando lo estimaba-.
-Sigo siendo tu capitán-le recordó Cuervo-.
-Llevas razón, lo siento.

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MensajeTema: Re: (Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]   Miér Feb 15, 2012 4:42 pm

Después de todo lo que ocurrió, era normal que los carteles de “se busca” con sus retratos estuviesen en la mayoría de las ciudades y pueblos que visitaban. Debido a ello, les era conveniente ocultar sus rostros y no pasar mucho tiempo en un mismo lugar. Se habían convertido en fugitivos.
Habían pasado meses desde que el Almirante Rein murió a manos de Cuervo. La noticia se convirtió en tabú para todos los territorios bajo la influencia de la Marina. Cualquiera que fuese sorprendido comentando el tema seria llevado a prisión. El Gobierno de los Cuatro Mares no quería que de ese hecho surgiese un levantamiento por parte de los piratas; manipularon la información y, para muchos, Rein murió en alta mar debido a una tormenta. Aun así, eran bastantes los que conocían la verdad, pero era considerada un rumor. Los piratas que llegaban a conocer la noticia se veían capaces de hacer frente a las fuerzas de Rodas, mientras que aquellos que no eran corsarios, lo tomaban como un despiadado asesinato.

Un joven, de pelo largo, incipiente barba y con un sombrero que ocultaba sus ojos, entró en la taberna y se sentó en el taburete más alejado de la puerta.
-Un bourbon, por favor. – Dijo.
El camarero obedeció y sirvió un vaso ancho con dos cubitos de hielo y el mencionado licor.
El muchacho daba pequeños tragos mientras observaba al resto de la clientela. Se percató de un gran tablón que colgaba en una de las paredes; varios carteles de “se busca” ondeaban vagamente en éste.
El chico decidió acercarse, llevando consigo su bebida. Como esperaba, su imagen se encontraba entre los rostros retratados en los papeles… Y también la de su capitana.
Miró a su alrededor, por si alguien estaba atento a su persona, y arrancó los dos letreros. 100.000 doblones por él y 50.000 por la chica; su precio había sido doblado. Ocultó los dos folios bajo la camisa y terminó el whisky. Volvió a cerciorarse de que nadie le observaba y, dejando el vaso de nuevo en la barra, abandonó el local.

Ya era el cuarto par de retratos que se llevaba consigo. Sabía que eso no lo libraría de ser reconocido por alguien, pero lo veía oportuno. En verdad, la imagen del cartel y la suya propia contaban varias diferencias, mas seguía siendo posible relacionarlas entre ellas.
No le disgustaba en absoluto que la recompensa por su captura fuese elevada; ya estaba acostumbrado a ser perseguido. No lo tenía tan claro para su capitana que, para ser su primer “se busca”, era una cantidad a tener en cuenta. Cuando él valía esa suma, ya llevaba tras de sí una larga lista de fechorías. Era extraño que, no habiendo hecho nada la chica, hubiesen optado por 50.000; quizás hubiese algo más tras este asunto…

Por el fondo de la calzada se aproximaba una patrulla. Sin siquiera pensarlo, el muchacho se introdujo disimuladamente en el primer callejón que tuvo a mano, abandonando el camino principal. Ahora tenía que andar atento a todo lo que le rodeaba. Un mero cuchicheo, incluso una mirada indirecta, hacía que los nervios del joven aflorasen. La presión lo afectaba demasiado. Era muy meticuloso en todo lo que hacía y tenía especial cuidado con los lugares que frecuentaba. No estaba acostumbrado a poseer tal recompensa.
Llegó a enterarse de que el Gobierno había extendido falacias sobre ellos. Ahora eran piratas peligrosos causantes de numerosas muertes inventadas; seguramente para justificar los precios por sus capturas y, sobre todo, para infundir odio hacia ellos. No podía fiarse de nadie. Se había convertido en una sombra.

-¡Phoenix!
El chico reaccionó exageradamente. Se ocultó tras unas cajas cercanas y preparó un revolver que llevaba oculto, pero no fue necesario dispararlo, ya que se trataba de su capitana, Lussy.
-¿Pero se puede saber por qué tienes que gritar mi nombre?- dijo Phoenix enfadado.
-Lo siento… No recordaba lo del incognito…- la chica se tambaleaba ligeramente.
-Ya veo… No pasa nada.

En esos meses que habían pasado, la muchacha había cambiado ligeramente. Él la conoció siendo una buscavidas sin futuro; ahora, ante su persona, veía a su compañera; una mujercita que estaba dejando de ser una niña. Sus curvas se acentuaron y ya poseía una silueta aún más atractiva. La principal diferencia estaba en el pelo que, a petición de Silver, para dificultar el ser reconocida, cortó un poco, dejando la melena a la altura de la nuca y el flequillo cayendo alborotadamente ante sus ojos; esos diáfanos ojos esmeraldas que tanto lo apasionaban. En cuanto al vestuario, seguía siendo llamativo, pero más acorde a su nueva imagen. En concreto, el conjunto que llevaba se componía de una camiseta de rayas blancas y negras, unos elegantes pantalones color ébano con detalles plateados y unas sandalias púrpuras con plataforma. Ya era más usual verla sin el gran abrigo de capitán, que mantenía guardado con recelo en el camarote del barco. El sombrero la acompañaba más a menudo y había incluido en éste varias plumas nuevas.
Estos no eran los únicos cambios significativos en Lussy. Durante el tiempo que pasó, Phoenix se encargó personalmente de que la chica supiese defenderse por sí sola. Le enseñó a disparar con el enorme revolver que ganó en el Elíseo, arma que llevaba la pirata con orgullo en la pistolera de su cintura. A parte de eso, aprendió a manejar rifles de larga distancia y armas de filo; en el otro lado del cinturón de la muchacha colgaba un alfanje.
Teach creció un poco más también. Su pelaje se hizo mas largo y oscuro, se volvió más amistoso con Winchester y, para ser útil al equipo, se le facilitó una pequeña navaja que sostenía en un cinto que cruzaba su torso.
Los dos jóvenes habían estrechado lazos de amistad. Ahora confiaban plenamente el uno del otro. La chica comenzó a respetar a su compañero y éste la reconocía como su capitana sin reparo alguno. En ese tiempo que transcurrió, aprendieron a trabajar en equipo y, tanto ellos como el resto de los tripulantes, habían hecho frente a dificultades y aunado todavía más su relación como banda.
Lawrence avanzó mucho en lo que a mantenimiento de la nave se refería. Se encargó de reparar los desperfectos durante el transcurso de los viajes y, además, acabó convirtiéndose en el chef del barco. Siendo él el mayor, se consideraba el “padre” de la banda. Cuidaba muy bien a sus compañeros y se preocupaba por ellos. Una larga trenza colgaba ahora de su barbilla y su cuerpo se notaba más curtido que antes.
Los hermanos Smith, Ray y Victoria, destacaron por su facilidad para decidir rumbos y controlar la navegación. El chico se encargaba del timón cuando era necesario mientras que su hermana tomaba rumbos y decidía los lugares en los que atracar la nao.
El grupo se consolidó muchísimo en los meses que volaron sobre ellos.

-¿Has tenido problemas con alguien?- preguntó Phoenix.
-No… Estuve echando unas partidas en un bar y bebiendo… No me he dejado ver mucho, como querías. ¡Ah! También recolecte anuncios con nuestros retratos.- Sacó varios papeles que ocultaba bajo la camiseta. Al levantarla, debido a su estado de embriaguez, se descuidó y dejó ver su sostén, que oprimía de forma eficiente su acentuado pecho. Phoenix no pudo impedir que sus ojos se dirigiesen fugaces al detalle.

-¿Sólo has conseguido estos?
-No he estado muy atenta… Vámonos al barco. Tengo ganas de ver a Teach y descansar un rato…- dijo llevándose una mano a la cabeza.
-Algún día acabaras tirada en las calles buscando a quien venderle tu cuerpo a cambio de una copa…
-No exageres tanto… Seguro que tú serias el primero en contratar mis servicios ¡Ja, ja, ja!

Phoenix se ruborizó levemente. ¿Acaso se notaba tanto que estaba empezando a atraerle esa chica? Sin tomarse el comentario de su capitana como una advertencia, continuó el camino rumbo a la nave que, por motivos de seguridad, anclaron en el mar, cerca de una playa alejada del pueblo.

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Sir Auron
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MensajeTema: Re: (Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]   Hoy a las 12:36 am

-¡Enemigo a la vista!-gritó el vigía-.
-¡¿Qué ocurre señor Walt?!-gritó Cuervo levantándose de su trono y extendiendo un catalejo-.
-¡Se aproxima un bajel con insignia desconocida y boga de combate a las 6 en punto!
-No la conozco...-susurró Cuervo oteando la dirección indicada- un bajel con dos filas de remos...aficionados o caza-recompensas.
-¿Hablas conmigo?-dijo Rosa a su lado-.
-No, hablaba conmigo mismo-dijo Cuervo plegando el catalejo- ¡Señor Cástor!
-Sí, mi Capitán-se personó el oficial-.
-No quiero correr riesgos, prepare al “tartamudo”.
-Como ordene mi Capitán-dijo Cástor y se retiró-.
-¡Señor Marco!
-A la orden mi Capitán.
-Cuento con que pueda ponerse al timón y enfile ese bajel.
-De inmediato mi capitán.
-¡Señor Seymour!
-¿Mi Capitán?
-¿Puedo contar con usted para defender la nave si fuese necesario?
-Como de costumbre Capitán.

Los hombres de Cuervo andaban de un lado para otro acarreando balas de cañón y pólvora entre el continuo tintineo de los aceros y el rodar de los tambores de los revólveres. Cástor ultimaba los preparativos en el mascarón de la nave para usar su arma más letal “El Cuervo tartamudo”.

-Cuervo-llamó Rosa-.
-¿Sí?-dijo Cuervo comprobando su armamento-.
-¿Por qué cuando empiezas a dar órdenes para el combate los llamas a todos “señor” y os habláis con ese respeto tan...extraño?
-No importa cual sea la situación de combate, el respeto hacia los tuyos es lo más importante. Amedrenta al enemigo ver la unión de los rivales, y las fórmulas de respeto aumentan ese efecto, es lo que se conoce como guerra psicológica. Además, siempre has de respetar al que posiblemente te salve la vida en una situación de peligro, fortalece la unión entre camaradas.
-Interesante...mi capitán.
-Vaya con el señor Seymour, señorita Rosa, y acate todas la órdenes como si saliesen de mi boca-dijo Cuervo con una sonrisa muy extraña, casi de orgullo-.
-A la orden, mi Capitán.

El “Gambling Crow” ya había encarado al bajel que se aproximaba y Cástor esperaba la orden de Cuervo para abrir fuego. Cuervo oteó de nuevo la nave enemiga para observar a los tripulantes. Nada del otro mundo, bucaneros nerviosos con alfanjes de mala calidad y cañones de mala calidad, chatos y con el tubo ancho, facilitando el desvío de los proyectiles en largas distancias.

-Antes de que puedan siquiera tenernos a tiro ya estarán hundidos-observó Seymour desde la proa-.
-¡Señor Cástor!
-¡A la espera!
-¡Abra fuego!-rugió Cuervo señalando el bajel-.

Cástor comenzó a girar la manivela de la ametralladora de su invención y los proyectiles explosivos comenzaron a devorar sin piedad la proa del bajel como un lobo hambriento. Las astillas saltaban por doquier y los desafortunados que eran alcanzados por una bala morían con un gran agujero en el lugar del impacto. Cuervo dio la orden de alto el fuego cuando el mástil de la nave enemiga cayó quebrando la nave por la mitad.
Los supervivientes alzaron bandera blanca al ver a acercarse el “Gambling Crow”
-¡Nos rendimos!
-¿Sois marineros honrados, piratas o cazadores de recompensas?
-Ninguna de las tres, solo unos contrabandistas que pensabamos que nuestra nave al ser tan pequeña, podría pasar desapercivida.
-Mal hecho-dijo Cuervo sacando una de sus pistolas y amartillándola-¿A quién llamáis Capitán?
-A mi-respondió el mismo que había hablado-.
-Por tu sinceridad os perdonaré la vida a los supervivientes, pero me entregarás toda tu carga y si la suerte nos cruza de nuevo me pagarás como tributo la cuarta parte de tu botín. ¿Aceptas?
-Sí, por supuesto.
-Cargad la mercancía-ordenó Cuervo enfundando su revólver-.

* * *

Las noches eran cálidas en aquellos mares y a menudo un brisa refrescaba el ambiente de una manera casi idílica. Cuervo leía como de costumbre acompañado de un gran puro.

-¿No deberías estar en al cama?-dijo Cuervo al sentir a Rosa respirar-.
-No tengo sueño hoy-dijo la niña frustrada por que siempre la detectaba-.
-Pues no des la murga, niña, que tengo ganas de estar solo, como todas las noches.
-Intentaré no molestar.
-Mucho me temo que ya es tarde-suspiró Cuervo cerrando su libro- ¿Qué te turba esta vez? Ya te conseguí el Caza-Sueños no me vengas con más pesadillas.
-Ese cacharro no siempre funciona, pero no es eso.
-¿Qué es pues?
-¿Conociste a mis padres?
-No, cuando te encontré estabas sola en mitad de la calle.
-¿Cómo es que no me acuerdo de ellos si cuando embarqué tenía 9 años? Algo debería recordar.
-Pues no lo sé, como ya te dije una vez te encontré con 9 años en un pueblo ardiendo.
-¿Por que crees que puede ser eso?
-¿Tengo pinta de loquero?-cortó Cuervo demasiado seco hasta para él-.
-Más bien de loco-dijo Rosa enfadada-.
-Eso no lo niego-sonrió- ahora vete a la cama de una vez que si no mañana no rindes como debes, Rosa.
-¿Rosa?
-Es tu nombre ¿no?
-¿No me llamas niña o niño, cosa, bicho, tapón...
-Cállate ya y vete a la cama de una vez que cuando coges carrerilla no hay quién te aguante.
-Bueno...gracias por tu tiempo.
-¿Sigues aquí?-arqueó una ceja-.

La niña se fue por la escalera derecha del castillo de popa mientras Seymour negaba con la cabeza desde la escalera izquierda mirando a Cuervo con ojos inquisidores.

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(Porty-Auron) [Aún sin titulo (YAO) XD]

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