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Goju
 Tiempos difíciles atraviesan la villa... grandes batallas se auguran... y el Dios de la guerra, el Dios del Azar y el Dios de la creación han comenzado a obtener sirvientes de unas características brutales. HK, celoso de las creaciones de Chidori-sama, y de los guerreros de Sir Auron, tuvo una audiencia con su propio hijo, hijo entre él y una mortal. Citó a su hijo en la montaña más alta de toda la villa y alli entablaron una conversación:
-Hola padre, a que debo el honor de tu presencia? -Hola hijo. Has visto lo que está pasando en la villa ultimamente? - dijo HK, sin apartar la vista de la villa-. -Grandes criaturas y valerosos guerreros han aparecido no? Los elementos están descontrolados al parecer. -Exacto, recuerdas los tiempos anteriores? -Poco recuerdo... -No me voy a ir con más rodeos... -interrumpió bruscamente HK, mirandolo a los ojos- Te he citado aqui para que seas el guerrero más poderoso que pise el suelo de este mundo.
HK extendió su mano hacia el horizonte, abrió la palma y de ella comenzó a surgir una máscara, parecida a un casco, pero con tono dorado. Se la ofreció a su hijo, el cual la miraba alucinado.
-¿Qué es eso, padre?- apenas podía articular palabra-. -Es una máscara elementaria. Simplemente colocándotela, te convertirás en el guerrero más poderoso que pise este mundo.
El joven aceptó la máscara, la cual estaba exageradamente fría. No dudo un instante, la alzó al cielo y lentamente se la colocó en la cabeza. En cuanto encajó, una armadura del mismo material empezó a aparecer alrededor suya, cubriendolo prácticamente entero. Un escudo surgió de su mano izquierda, marcado con los 4 elementos, y una lanza, de una longitud enorme surgió de su mano derecha. HK alzó una mano y chasqueó los dedos. A los pocos segundos, un vórtex apareció a su derecha, del cual una criatura, enmascarada también, de color verde amarillento, salió de él.
-Esta será tu montura, cuidala bien, es el mejor dragón que existe- Ordeno HK, con una sonrisa en su rostro mientras miraba con admiración tal bestia alada-.
Su hijo subió al dragón, que ya poseía una silla puesta, se acomodó y entonces su lanza comenzó a brillar.
-Ahora eres el mejor guerrero con la mejor montura que existe, y las mejores armas. No habrá mortal ni bestia guerrera capaz de derrotarte. Todos los elementos serán frenados por tu escudo, y tu arma lanza una poderosa magia capaz de destruir cualquier elemento. Tu montura carga con todos los elementos, es rápida como el rayo, tan visible como el viento cuando corre, lanza fuego y puede bucear en el agua. Suerte hijo.
Una persona más apareció subiendo la montaña, una mujer bellísima, se encaminaba hacia el dragón.
-¡Soren! -HK miraba con entusiasmo tanto a ella como al dragón y a su hijo. -¡Madre! ¡Mírame, soy invencible!- dijo el hijo, entusiasmado, examinando la hilera de cuernos en la espalda del dragón-. -¡Impresionante! ¡Es maravilloso!- comentaba la mujer, que miraba a HK boquiabierta, con emoción en su rostro. -Bueno hijo, tengo un pergamino, aquel que lo abra serás a quien debes servir en la batalla. Esta sellado, en cuanto se abra lanzará un sonido que solo oirá tu montura, la cual se pondrá en marcha corriendo hacia el lugar donde el pergamino haya sido abierto. Eres el As de la manga de la villa, aquel que te invoque, destrozará cualquier invocación.
HK enmascaró a su propio hijo y le concedió poderes inigualables, condicionando su vida a la batalla, convirtiendolo en el mejor guerrero jamás existido.
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